HISTORIA DE CEUTA: FENICIOS Y PÚNICOS.

FENICIOS (S. VIII-VII a.C.)

Existen pocos datos del periodo comprendido entre el Bronce Final y la presencia inicial romana en Ceuta al igual que en el resto de poblaciones del estrecho. En 2004 y 2005 se produce un descubrimiento junto a la Catedral de restos de la ocupación de Ceuta en época fenicia arcaica, en los siglos VIII-VII A.C. En un sector de unos 200 metros cuadrados se pudo documentar, por primera vez en Ceuta, la existencia de un asentamiento fenicio arcaico en aguas aún mediterráneas fechado entre los siglos VIII y VII a.C. establecido sobre un suave promontorio en la zona occidental del sitmo ceutí a unos 10 m. sobre el nivel del mar. La ocupación de esta zona tuvo tres fases:

- Fase I: Fechada entre finales del siglo VIII y primera mitad del siglo VII. Cuenta con presencia de suelos y desechos de actividades domésticas sobre los niveles geológicos relacionados quizás con cabañas debido a los huecos de postes existentes. - Fase II: Fechada a mediados del siglo VII a.C. Se produce una urbanización de todo el sector con la presencia de una calle de 4,5 m. de anchura con orientación norte-sur pavimentada con grava con sendos edificios a ambos lados de la misma en lo que parece ser una calle de tiendas. La edificación oriental tenía más de 100 metros cuadrados de superficie con al menos cinco habitaciones pudiendo ser la residencia de importantes comerciantes o viviendas. - Fase III: El poblado pareció perder su función primigenia. En momentos avanzados del siglo VII se documentan actividades industriales.

Se recuperaron abundantes cerámicas, muchas de ellas hechas a mano ( jarras tipo “Cruz del Negro”, platos, cuencos grises y de engobe rojo, cuencos tripodes, ampolas) con similitudes a las de la zona de Málaga y Granada). Abundan también cerámicas con tipología típicamente tartésica. Aparecieron también carbones y restos de fauna terrestre y marina.

Este yacimiento pone de manifiesto la existencia de un poblamiento de la época fenicia arcaica con una vocación comercial que implicaría la existencia de un asentamiento norteafricano resultado de la expansión de las primeras colonias fenicias en otros territorios y que mantenía vinculaciones con otras poblaciones de la otra orilla del estrecho que llevaron a la definición de esta zona como El Círculo del Estrecho.

Dicho yacimiento es de crucial importancia por constituir la primera ocupación de la zona del istmo de Ceuta debido a que en la prehistoria las sociedades cazadoras-recolectoras no se asentaron en la zona interfosos sino en poblados en el Campo Exterior y en el Monte Hacho. Se trata de unos hallazgos arqueológicos de excepcional interés para la historia de Ceuta ya que permiten valorar una fase histórica -la Protohistoria- de la cual únicamente contábamos previamente con datos indirectos. Debido a su transcendencia, se optó por su conservación in situ, pasando practicamente un año entre su descubrimiento y su actual proyección social, ya que se ha optó por la exposición en un museo de las piezas más significativas del yacimiento para disfrute de la ciudadanía permitiendo obtener los primeros datos fiables sobre una época de la historia de Ceuta – el Bronce final- de la cual carecíamos de información alguna.

PÚNICOS (S. V-II a.C.)

Se recuperaron numerosas ánforas púnicas en diversos lugares del litoral que demuestran un intenso tráfico marítimo entre los siglos V-IV y II a.C. Como se encargó de demostrar J. Bravo. En la bahía de la ballenera se encontraron diversos ejemplares anfóricos completos han planteado la existencia de un naufragio en aguas de la bahía de la Ballenera en Benzú en época púnica (siglos IV A.C.)

De los hallazgos arqueológicos terrestres de materiales fenicios púnicos, todas las referencias publicadas se caracterizan por constituir bien errores de atribución (cerámicas a modo supuestamente fenicias que con posterioridad se han datado en otras épocas históricas), ejemplares de dudosa procedencia como los citados anforísticos, posiblemente procedentes de Cádiz o algunos fragmentos de cerámica ibérica pintada aparentemente llegados a Ceuta de la mano púnica o tardopúnica), o hallazgos poco fiables (caso de las monedas púnicas de Gadir y Malaca de la colección Encina). Es decir, ninguno de los restos fenicios o fenicio-púnicos considerados como tales efectivamente lo eran, o al menos no hay evidencias claras de su procedencia del solar ceutí.

FUENTES

HISTORIA DE CEUTA: DE LOS ORÍGENES AL AÑO 2000 (2009) Dario Bernal Casasola