HISTORIA DE CEUTA: PREHISTORIA

LA PREHISTORIA EN CEUTA.

Ceuta se encuentra situada en la orilla Africana del Estrecho de Gibraltar, presentado la misma muchas similitudes con la orilla Europea y considerándose en esta última que ha prevalecido la ocupación humana llegada por vía africana desde Oriente Medio. Los grupos nómadas tuvieron más fácil el paso del Estrecho en las épocas más frías del Cuaternario por el descenso del nivel del mar y la consiguiente mayor cercanía entre ambas orillas. Las primeras ocupaciones humanas constatadas en el Norte de África capaces de fabricar herramientas líticas (Homo hábiles) se remontan al pleistoceno inferior (780.000 años).

En cuanto a los primeros hallazgos arqueológicos realizados en Ceuta, destacan los efectuados por Carlos Posac Mon en los años 60 desde la Delegación Local de Excavaciones Arqueológicas. En las décadas de los 60, 70 y 80 fueron encontrados registros líticos en el entorno de Benzú, Estación de Radio de Isabel II, Playa de Benítez y el Tarajal correspondientes al Neolítico y que sirvieron de base para la creación de la antigua Sala Arqueológica de Ceuta que estuvo situada en los Jardines de la Argentina. Junto con Carlos Posac, cabe destacar en aquellas primeras décadas como pioneros en el estudio de la arqueología en nuestra ciudad a A. Sotelo, E. Gonzálvez, C. Gonzálvez y Juan Bravo. Ya en la década de los 90 a J. M. Hita y Fernando Villada.

En el año 2001 la Ciudad Autónoma de Ceuta encarga a un equipo de la Universidad de Cádiz la elaboración la Carta Arqueológica que permite la localización de nuevos yacimientos paleolíticos y neolíticos con hallazgos líticos aislados en la Loma de los Hornillos, Tiro Pichón I, playa de Benítez, monte Hacho y Loma de las Lanzas.

Dentro de esta Carta Arqueológica de Ceuta, en 2002 el profesor Darió Bernal de la Universidad de Cádiz descubre el "El abrigo y cueva de Benzú", popularmente conocido como “La Cabililla” y se relaciona con grupos de cazadores-recolectores con tecnología musteriense cuya presencia de forma continuada en la zona de Benzú se vio favorecida por la existencia en la misma de recursos marinos, vegetales, cinegéticos, líticos (silex y radiolaritas) y acuíferos. El abrigo y cueva de Benzú está situado sobre materiales dolomíticos de paredes casi verticales junto a la cantera de Benzú en la zona más occidental de Ceuta, a 230 m. de la actual línea de costa en una cota de 63 metros s.n.m, junto la arroyo del Algarrobo y en la bahía de la Ballenera, estando la zona definida por las estribaciones montañosas de la dorsal caliza del Yebel Musa y las calizas y dolomías del Yebel Fahies.

EL ABRIGO DE BENZÚ.

El abrigo tiene unas dimensiones de 15,52 por 6,2 metros. Conserva solo una pequeña cubierta superior tras haberse perdido gran parte de la misma por desplome, encontrándose los bloques que la formaban diseminados en las inmediaciones del yacimiento a lo largo de la ladera. En su extremo suroeste presenta una pequeña cavidad de 5,4 por 4,6 metros de anchura. En él se han constatado ocupaciones de grupos cazadores-recolectores con una antigüedad de 250.000 años anteriores al presente en el Abrigo de Benzú.

El abrigo de Benzú cuenta con una estratigafía de 10 niveles, de los cuales los inferiores del 1 al 7 muestran una ocupación humana, habiéndose encontrado raederas y puntas musterienses en los niveles del 3 al 7. El estrato 2 muestra el inicio de la ocupación hace 300.000 años en un periodo en el que el nivel del mar estaba muy próximo al abrigo. Dicho nivel del mar se alejó en los periodos fríos del Cuaternario. Se han documentado más de 15.000 registros líticos con abundante presencia de esquirlas que parece confirmar que se han confeccionado instrumentos para el trabajo en el mismo abrigo. Destaca el abundante hallazgo de raederas y puntas musterienses utilizadas en tareas de caza, recolección, raspado de pieles, etc.

Se trata por tanto de instrumentos que han debido ser empleados en actividades cotidianas y tareas propias de la caza o la recolección, así como en actividades domésticas y de mantenimiento: raspar pieles, trabajo de madera o procesamiento de los animales cazados. En cuanto a la fauna, se localizaron en la campaña de 2004 restos óseos de mamíferos de tamaño pequeño, cérvidos, cápridos, bóvidos, algunos de ellos que habían sido fracturados de forma intencionada y quemados. Por ahora sabemos que este Musteriense de Benzú es antiguo (inferior a 70.000 años). Estos grupos de cazadores-recolectores y de pescadores-mariscadores eran sociedades nómadas con asentamientos estacionales que no acumulan excedentes facilitándole de esta forma la movilidad. Poseían conocimiento del medio, de los minerales así como de los vegetales para su consumo y propiedades terapeuticas. Parece que existía la propiedad colectiva como en el caso de los instrumentos de producción.

EL ABRIGO DE BENZÚ.

La cueva se localiza en el extremo suroeste, presentando unas dimensiones de aproxímadamente 5,4 x 4,6 m. Esta es difícilmente reconocible desde el exterior al contar con un pequeño acceso biselado de forma lenticular. En ella se han constatado ocupaciones de comunidades tribales en torno a 7.000 A.P. y pudo tener una utilidad como enterramiento y como habitación semipermanente durante la explotación estacional de recursos vegetales y cinegéticos entre otros vinculado a aldeas mas estables en el entorno, como el poblado documentado en Benzú. La excavación en la cueva de Benzú se ha desarrollado en un espacio de 8 cuadrículas en 6 metros cuadrados en la campaña de 2002 y de 3 en la de 2003, completándose el trabajo en los sedimentos blandos en la campaña de 2004.

Se han documentado dos niveles estratigráficos, I y II, con testimonios materiales de la ocupación de una comunidad tribal, que desarrollaba prácticas ganaderas (Bóvidos, cápridos), así como una explotación significativa de diversos medios próximos al yacimiento, tanto terrestre, como de agua dulce, recogidas de moluscos de origen marino en zonas rocosas intermareales, consumo de peces y recursos vegetales y aprovisionamiento de leña. En el nivel I se han encontrado utillajes de molienda y ejemplares líticos retocados sin evidencias de cerámica. En el nivel II, se han hallado fragmentos cerámicos (escudillas, cuencos y vasos). En cuanto a la industria lítica tallada se han encontrado productos geométricos de forma romboidal utilizados como puntas de proyectil y puntas de flecha utilizadas en actividades de caza.

En el nivel II también se ha registrado un enterramiento a modo de osario asociado a varios individuos de diferentes edades y ambos sexos. Se han documentado 56 huesos humanos correspondientes a dientes, falanges de pie y de mano y un fragmento de diáfisis de tibia con ausencia de elementos craneales junto a los que se han encontrado un ajuar de cuentas en serpentina que parecen tener una procedencia local en afloramientos de El Sarchal. Surgen manifestaciones relacionadas con el arte, el megalitismo, las decoraciones cerámicas, los objetos de adorno.... Se establecen principios genealógicos y a la larga, al inicio de la desigualdad social, destacada sobre las mujeres. Las prácticas agrícolas de almacenaje y acumulación de excedentes generarán una reducción de la movilidad del grupo originando la creación de aldeas permanentes y poblados con importante base agropecuaria. Se producirá un proceso de domesticación de la naturaleza con prácticas de forestación, abono, abancalamientos, etc.